domingo, 1 de diciembre de 2019

Prácticas del tema 5 (Biogeografía)

PRÁCTICAS SELECCIONADAS PARA EXAMEN DE ESTE TEMA: 1 y 2
PRÁCTICA Nº 1
El mapa representa las regiones biogeográficas de España. Analícelo y responda a las preguntas que se plantean:
a) Identifique -en el orden numérico ascendente adjudicado en el mapa del 1 al 11- las provincias correspondientes a la provincia cántabro-atlántica de la región eurosiberiana
b) Señale las principales formaciones y especies pertenecientes al ámbito geográfico de Andalucía.
c) Explique las relaciones existentes entre las condiciones físicas del territorio y las diferentes regiones geográficas.
a) 1: La Coruña; 2: Lugo; 3: Ourense; 4: Pontevedra; 5: Asturias; 6: Cantabria; 7: Burgos; 8; Vizcaya; 9: Álava; 10: Guipúzcoa; 11: Navarra.
b) El territorio andaluz pertenece a la región biogeográfica mediterránea. Por tanto, su bosque climax es el perennifolio mediterráneo, formado por especies esclerófilas. Entre las especies arbóreas destacan la encina (Quercus Ilex) y el alcornoque, estando menos representados el quejigo (Quercus faginea), el castaño, los pinos, algarrobos, acebuches…Entre las especies invasoras destaca el eucalipto.
Este bosque mediterráneo posee un rico sotobosque de arbustos como el madroño, el durillo, la madreselva, el brezo.
La degradación de este bosque da lugar a dos formaciones arbustivas: La Maquia, donde –además de otras ya mencionadas- encontramos especies como la jara, el lentisco, la retama…; y la Garriga, donde la especie dominante es la coscoja, que convive con hierbas aromáticas como el romero o el tomillo.
En las zonas más áridas aparecen el palmito, el esparto, la aulaga, el hisopillo o las gramíneas
c) La diversidad biogeográfica tiene que ver de manera directa con las condiciones físicas del territorio, especialmente con factores como: el clima, sobre todo en relación con las condiciones de temperatura y precipitación, pero también con la insolación, la humedad, los vientos…;  el relieve (variedad topográfica, la altitud, la orientación…); las características litológicas; los tipos de suelos.
En este sentido, la Región Eurosiberiana coincide con la zona de clima oceánico, caracterizado por inviernos templados, veranos frescos, escasa oscilación térmica, un elevado nivel de precipitaciones regularmente distribuidas a lo largo del año, elevado grado de nubosidad, insolación reducida…; todo ello ligado a la influencia marítima y a la frecuencia con que la zona es visitada por las borrascas asociadas a las perturbaciones del Frente Polar.
Lo anterior, unido a unos suelos muy evolucionados y ricos en materia orgánica (tierra pardarankers y, terra fusca, permiten el desarrollo de una vegetación exuberante en base al bosque caducifolio cuya frondosidad reduce considerablemente el acceso de la luz solar hasta el suelo, dificultando el desarrollo de los estratos arbustivo y herbáceo.
El principal raso de la vegetación en la Región mediterránea  es su carácter perennifolio, que deriva de las exigencias de adaptación al medio que impone el clima, dado que el clima mediterráneo presenta unos inviernos suaves- salvo en las variedades continentalizadas- pero unos veranos largos y calurosos, además de unas precipitaciones escasas e irregularmente distribuidas, con una sequía estival muy acusada a la que se han debido adaptar las plantas desarrollando mecanismos para reducir la evapotranspiración y alcanzar la humedad del suelo. Por eso, la vegetación mediterránea tiene hojas pequeñas y de color cobre, y unas raíces extensas y profundas.
La riqueza florística de esta región deriva también de la variedad de tipos del clima mediterráneo, de la diversidad topográfica y de relieve y de la heterogeneidad de sus suelos. 
Respecto a la región macaronésica, la insularidad –que ha acentuado sus caracteres autóctonos, el poseer un clima subtropical, muy afectado por el Atlántico (corriente fría de Canarias), con temperaturas suaves todo el año y escasas precipitaciones compensadas con la humedad que aportan los Alisios, su orografía montañosa, sobre todo en las islas centrales y occidentales, y sus suelos de naturaleza volcánica, es lo que le hace poseer una gran variedad de especies vegetales y endemismos.

PRÁCTICA Nº 2
El mapa representa la distribución del alcornoque en la Península ibérica. Analízalo y responde a las siguientes preguntas:
a) Señala el nombre de las provincias afectadas por las manchas rayadas verticalmente.
b) ¿Qué relación existe entre esta distribución y el medio natural de la zona afectada?
c) Explica qué actividades económicas están relacionadas con esta especie vegetal.
a) Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Málaga, Granada, Ciudad Real, Badajoz; Cáceres, Salamanca, Toledo y una pequeña parte de Albacete.
b) La distribución del alcornoque está directamente relacionada con las condiciones naturales de suelo y clima, ya que necesita climas de inviernos suaves, donde las heladas sean débiles y precipitaciones superiores a los 600mm anuales, aunque tolerando la aridez estival.
Respecto a los suelos prefiere los silíceos, mostrándose intolerante con los calizos y arcillosos. Por eso lo encontramos sobre todo en la España silícea, preferentemente en el oeste peninsular, pero también puntualmente en áreas silíceas aisladas, como la Sierra de Grazalema, el Sistema Central, o la mitad norte de la Cordillera Costero-Catalana.
También podemos observar que la especie, en su distribución más meridional, busca las zonas elevadas, sierras o penillanuras, como ocurre en las provincias andaluzas. Ello significa que prefiere temperaturas no demasiado calurosas y un mayor grado de humedad, aunque de todas formas existen otros factores que explican esta distribución como la acción humana: han sido muy reducidos por el hombre de las zonas de topografía más suave para dar a éstas un uso agropecuario.
c) El alcornoque da lugar a dos importantes actividades económicas: la explotación forestal y la ganadera.
La más conocida es la extracción del corcho, corteza de este árbol, que se retira cada nueve o diez años para la obtención de materiales como el corcho, que es base para la fabricación de tapones, revestimientos, aislantes sonoros y térmicos o incluso para la industria del calzado, siendo España uno de los grandes productores de mundo.
También se ha hecho aprovechamiento forestal de su madera, que es dura y pesada, de buena calidad para tonelería y confección de herramientas y, por su gran resistencia a la pudrición, sumergida en agua, se la empleó mucho en construcción naval, sobre todo de pequeñas embarcaciones.
El alcornocal también se adehesa como el encinar. La formación de dehesas permite el aprovechamiento ganadero, sobre todo con la utilización de la bellota para la alimentación del ganado porcino, pero también para la cría de ovinos y bovinos, destacando el toro de lidia. Este aprovechamiento ganadero suele ser extensivo o mixto y es especialmente importante en el sur de Extremadura.

Aunque ya casi en desuso, hay que decir que sus taninos sirvieron para curtir pieles y su leña para la obtención de carbón vegetal.

PRÁCTICA Nº 3
En el mapa se representa la extensión superficial de algunos árboles característicos de la vegetación española. Obsérvelo y conteste a las siguientes preguntas:
a) Indique el nombre de las Comunidades Autónomas donde se localiza, predominantemente, el alcornoque y cite las provincias en las que no hay encinas.
b) ¿Sobre qué zonas litológicas se extiende el alcornoque?
c) Explique las características de la encina que justifican su extensa distribución.

d) De las especies señaladas en la leyenda, diga las que forman bosques caducifolios y cuáles forman bosques perennifolios. Además, ¿Qué factores explican la mayor presencia de masas forestales en el oeste y norte de la Península?
a) Comunidades Autónomas donde se localiza el alcornoque son: Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Comunidad Valenciana y Cataluña.
Las provincias en las que no hay encinas son: A Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa (ambas con matizaciones), Álava, León, Palencia, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.
b) El alcornoque prefiere los suelos silíceos, mostrándose intolerante con los calizos y arcillosos. Por eso lo encontramos sobre todo en la España silícea, preferentemente en el oeste peninsular, pero también puntualmente en áreas silíceas aisladas, como la Sierra de Grazalema, el Sistema Central, o la mitad norte de la Cordillera Costero-Catalana.
c) La encina es una especie bien adaptada ecológicamente, por lo que puede aparecer en situaciones climáticas y edáficas muy diversas. Aunque prefieren los suelos silíceos también tolera los calizos y arcillosos, incluso los muy pobres, desde el nivel del mar hasta cerca de 2000 metros en Sierra Nevada.
Térmicamente se adapta bien a los climas mediterráneos, incluso los continentalizados. Le bastan 350-400 mm de precipitación y tolera hasta los 1000 mm siempre que el suelo no retenga el agua, como ocurre en las zonas calizas. No obstante, no se adapta bien a la aridez del sureste peninsular ni a condiciones de continentalidad extrema o litología marcadamente caliza.
Su adaptación al medio mediterráneo es excepcional, sobre todo a la aridez: gruesa corteza, hojas pequeñas, coriáceas y de color verde oscuro por el haz, donde apenas tienen estomas para reducir la transpiración. Estos se concentran en el envés, protegidos por pilosidades. Las ramas más bajas tienen espinas y a las hojas se les atribuye un heliotropismo negativo para evitar la radiación solar vertical.
El tronco tiene una gruesa corteza protectora y su madera es dura. Se ramifica pronto para conseguir copas globulares donde abunden las ramas bajas para conseguir el máximo de sombra en el suelo, con la intención de protegerlo de la radiación solar y conservar al máximo su humedad. Para buscar el máximo grado de la misma desarrollan también amplias y profundas raíces
d) Especies del bosque caducifolio: el haya, el castaño y el roble, aunque algunos robles son marcescentes. Especies del bosque perennifolio: el alcornoque, la encina, los pinos, el laurel y la sabina.
Causas de la mayor presencia de masas forestales en el norte y oeste peninsular:
*El clima, en relación con el mayor nivel de precipitaciones y menor continentalidad (debido a la influencia marítima) de esta zona frente al mayor índice de aridez y continentalidad en el resto, donde se observa, además, una fuerte sequía estival. Así, la fachada atlántica se caracteriza por una vegetación exuberante, fruto de un clima de temperaturas suaves y precipitaciones abundantes y bien distribuidas.
*El suelo y su aprovechamiento: Una parte importante de la banda occidental peninsular pertenece a la España silícea, con suelos son poco fértiles y muy pobres para la agricultura. Por eso predomina en estas zonas la actividad ganadera y forestal.
En las penillanuras abunda el paisaje de la dehesa, un sistema agrario basado en el aprovechamiento mixto forestal y ganadero: Grandes explotaciones que ocupan suelos mediocres usando encinas y alcornoques (bellota) para alimentar al ganado porcino, ovino o bovino. Las dehesas se extienden por el occidente peninsular y Andalucía.

En zonas de relieve más abrupto, sobre todo en el norte y noroeste peninsular, domina el uso forestal, representado por los hayedos y los robledales. Por eso existe gran coincidencia entre los espacios forestales y las áreas de montaña. Ello es consecuencia de la escasa o nula aptitud agrícola de las montañas y de la repoblación forestal.
PRÁCTICA Nº 4
A continuación aparecen cuatro mapas que representan la distribución de hayas, robles, alcornoques y encinas en el territorio español. En relación con ellos, conteste:
a) Diga el nombre de las provincias donde es importante la presencia del haya. 
b) Qué relación existe entre la distribución de cada una de estas cuatro especies y los caracteres naturales de la Península.
c) Explique qué actividades económicas están relacionadas con el alcornoque y cuáles con la encina. Razónelo brevemente. 
a) Las provincias donde es importante la presencia del haya son: Lugo, Asturias, Cantabria, Burgos, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Logroño, Navarra, Huesca y Lérida.
b) Relación entre la distribución de las especies y los caracteres naturales de la Península Ibérica.
- El haya es una especie típica del clima de montaña atlántico, que alcanza su óptimo a partir de los 1000 metros de altura (hasta 1700) dado que no tolera el calor y sí el frío y exige gran humedad. Se desarrolla en suelos calizos y silíceos, aun­que prefiere los primeros. Su área principal está en la cordillera Cantábrica y el Pirineo navarro, aunque también hay ejemplos en la cordillera prelitoral Costero-Catalana, en el NO del Sistema Ibérico y en el Sistema Central.
- El roble es una formación vegetal típica del piso basal de los sistemas montañosos (hasta unos 600 metros de altura), dado que tiene poca tole­rancia al frío. Prefiere los suelos silíceos. Es un árbol propio del clima oce­ánico, ya que exige humedad y no soporta veranos calurosos. Algunas subespecies también se encuentran en sistemas montañosos enclavados dentro de la zona de clima mediterráneo, donde la altura mitiga los rigores del verano y eleva las pre­cipitaciones. Por tanto, su área principal se encuentra en Galicia, sector occidental de la cordillera Cantábrica, León y Zamora, Sistema Central, Sierra Morena y algunos sectores del Sistema Ibérico, de la cordillera Penibética y de la Costero-Catalana.
- El alcornoque es un árbol termófilo, por lo que se localiza en zonas de ba­ja altura. Es un árbol propio del clima mediterráneo, pero necesita invier­nos suaves, cierta humedad (superior a 500 mm al año) y suelos silíceos, por lo que se concentra desde el tramo inferior del Duero hasta el Gua­dalquivir, aunque también hay sectores en el sur de Andalucía (de Cádiz a Málaga), en el NE de Cataluña y en Castellón.
- La encina se adapta muy bien a las características del clima mediterráneo, al ser resistente a la sequía, y admite todo tipo de suelos. Se localiza prácticamente por toda la Península y por el norte de Mallorca y Menorca. No obstante, se encuentra también en algunos enclaves aislados de zonas de clima oceánico, generalmente en áreas muy soleadas y resguardadas de vientos fríos.
c) Actividades económicas relacionadas con el alcornoque y la encina
- Actividades económicas relacionadas con la encina: Tradicionalmente se aprovechaba la bellota para el ganado (sistema de dehesas), y su madera, muy dura y resistente, para diversos usos tradicionales (ruedas, carpintería exterior, utensilios), obtención de leña –procedente de las podas- y carbón vegetal, muy apreciado por su buena combustión y su alto poder calorífico. Hoy ha perdido parte de estos usos, salvo el de la bellota para alimentar al cerdo ibérico y la leña.
Actividades económicas relacionadas con el alcornoque: el alcornocal se suele aclarar para explotarse de acuerdo con el sistema de la dehesa; combina su principal aprovechamiento tradicional, la obtención de corcho, con actividades agrícolas y ganaderas que, en sistemas tradicionales, rotan cada cierto número de años. También se aprovechaba para la realización de toneles y para la construcción naval.

Prácticas del tema 4 (Hidrografía)

PRÁCTICAS DE HIDROGRAFÍA SELECCIONADAS PARA EL EXAMEN: Nº 2 y 4
PRACTICA HIDROGRAFÍA 1
El mapa muestra tanto los principales ríos como las costas peninsulares. Obsérvelo y conteste:
a) Identifique las letras A, B y C con las vertientes hidrográficas españolas. Señale, además, el nombre de las provincias incluidas en la vertiente señalada con la letra B.
b) Diga el nombre, junto con el número correspondiente, de los ríos que aparecen con 1, 3, 5, 6 y 8. Además, conteste: ¿Por qué es más extensa la vertiente fluvial occidental que la del sector oriental?
c) Diga el nombre de los ríos 2, 9, 4 y 7. ¿Qué diferencias esenciales existen entre estos ríos con los de la vertiente occidental?

d) ¿Qué diferencias principales existen entre el aprovechamiento socioeconómico de las costas cantábro-atlánticas del Norte y las costas mediterráneas y atlánticas del Sur? Razónelo.
a) A: Atlántica   B: Cantábrica  y C: Mediterránea. Las provincias que incluye la vertiente Cantábrica son: La Coruña, Lugo, Asturias, Santander, Burgos, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
b) 1: Miño; 3: Duero; 5: Tajo; 6: Guadiana; 8: Guadalquivir.
La razón es triple. Primero porque, la divisoria de aguas entre la vertiente occidental (atlántica) y oriental (mediterránea) la trazan las cordilleras Ibérica y Béticas. Tanto aquella como el sector más oriental de éstas, se sitúan en la banda oriental de la Península y por tanto mucho más cerca del Mediterráneo.
Segundo por la ligera basculación de la Meseta hacia el Oeste y la similar inclinación de la Depresión Bética determinan que la mayoría de los ríos peninsulares, aunque nacen en el tercio oriental de la Península, discurran hacia el oeste y desemboquen en el Atlántico.
Tercero por el trazado en el sentido Oeste-este que tienen la Cordillera Cantábrica, Central, Montes de Toledo, Sierra Morena y las Béticas, que diseñan las cuencas de los grandes ríos atlánticos, que quedan obligatoriamente encauzados así hacia el oeste.
c) 2: Ebro;  9: Turia; 4: Júcar; 7: Segura.
Salvo el Ebro, son cortos, pues nacen cerca del Mediterráneo; tienen cuencas reducidas y pronunciadas pendientes en parte de su curso. Al pertenecer al dominio climático mediterráneo, tienen pequeño caudal, mucha irregularidad y fuertes crecidas y estiajes. A veces son simples torrentes o ramblas.
Por contra, los de la vertiente atlántica poseen cuencas muy amplias, son largos, tienen en general escasa pendiente y, aunque también pertenecen al dominio mediterráneo (aunque algunos de sus afluentes lo son del de montaña) y tienen también un régimen irregular y un estiaje más o menos acusado, suelen estar mejor alimentados por unas precipitaciones más elevadas y afluentes más caudalosos. Además, su caudal absoluto es más elevado, aunque el relativo es modesto al poseer cuencas muy amplias.
d) LA GANADERÍA y LA AGRICULTURA: la costa norte pertenece al dominio climático oceánico, con abundantes y regulares precipitaciones que producen ricos pastos y bosques caducifolios, favoreciendo el desarrollo de la  explotación ganadera y forestal. En cambio, en el resto del sector costero, la mayor aridez impide el desarrollo de pastos naturales y limita el uso ganadero. A cambio, temperaturas e insolación permiten el desarrollo de la agricultura intensiva y especializada: cultivos hortofrutícolas en regadío, cultivos bajo plástico (Almería), cultivos tropicales en la costa de Granada y Málaga, la fresa en Huelva…
LA PESCA: La importancia de las pesca de altura y la acuicultura en las costas del norte es mayor, al tener sus aguas mayores recursos. Las costas mediterráneas están más contaminadas, y sufren la presión turística y el agotamiento de los caladeros. En ellas domina la pesca artesanal.
LA INDUSTRIA: Históricamente se ha desarrollado más en el norte gracias a la presencia de recursos como el carbón asturiano o el hierro vizcaíno, que favorecieron la implantación de la industria siderúrgica, metalúrgica y naval. En las costas del sur sólo las políticas de reindustrialización generaron algunos Polos Industriales como el químico de Huelva, el petroquímico de Algeciras o el naval en Cádiz. Más recientemente se ha potenciado el tejido industrial en torno a Málaga.
EL TURISMO: la costa mediterránea destaca en relación con el turismo de sol y playa, debido a sus favorables condiciones meteorológicas: temperaturas e insolación más elevada y precipitaciones más escasas. En el norte esta tipología es menos importante, completándose con el cultural, paisajístico.

PRÁCTICA Nº 2
El mapa representa el balance hídrico de las principales cuencas hidrográficas de la Península Ibérica, Baleares y Canarias. Analícelo y responda a las preguntas siguientes:
a) Exprese del 1 al 11 los nombres de los dos principales ríos que alimentan cada una de esas cuencas.
b) ¿Qué Comunidades Autónomas tienen un balance hídrico negativo? Señale el nombre de las provincias que componen la cuenca marcada con el número 9.
c) Explique los contrastes y variación de los valores del balance hídrico en las cuencas de la vertiente atlántica peninsular.
a) 1) MiñoSil.  2) Nalón, Nervión… 3) Duero, Pisuerga… 4) Tajo, Henares. 5) Guadiana, Záncara. 6) Guadalquivir,  Genil… 7) Andarax, Almanzora… 8) Segura.  9) Júcar, Turia… 10) Ebro, Jalón… 11) Ter, Llobregat
b) Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Canarias, Sur y Este de Andalucía y Este de Castilla-La Mancha. / Castellón, Valencia y Alicante
c) Al observar el balance hídrico de las cuencas de la vertiente atlántica apreciamos tres hechos:
·       Todas ellas presentan un balance hídrico positivo.
·       Destaca el importante superávit hídrico de la cuenca atlántica del noroeste. Ella sola acumula más de la mitad del volumen de agua del que las cuencas atlánticas son excedentarias.
·       Es evidente que, en general, el balance positivo disminuye de norte a sur.
Las razones que explican estos hechos están en las condiciones climáticas y de relieve, destacando:
El clima oceánico y la dinámica atmosférica que afecta al noroeste peninsular –visitado con frecuencia por las borrascas atlánticas- explican allí las abundantes lluvias, frente a la escasez que el clima mediterráneo proporciona al resto del país. Además, el efecto barrera de las cordilleras de sentido longitudinal, los vientos permanentes del oeste que impulsan los frentes y el carácter macizo de la Península, explican el incremento de la aridez, tanto de norte a sur como de oeste a este.
El nivel de las temperaturas influye sobre la evapotranspiración, acentuando la pérdida de agua en las zonas más cálidas y, por tanto, incrementando este efecto de norte a sur.
Las precipitaciones son el principal determinante del caudal de los ríos. Por eso, el régimen de los ríos gallegos es bastante regular y su caudal abundante, teniendo por eso un balance hídrico más positivo. El resto de los ríos de estas cuencas presentan fuertes estiajes en verano (más cuanto más al sur), coincidiendo con el mínimo de la precipitación.
El caudal depende también de la aportación de los afluentes. Así el Duero y el Tajo reciben afluentes que nacen en las Cordilleras Cantábrica y Central, islas húmedas que alimentan bien a sus ríos, incluso con las nieves de sus cumbres, algo de lo que carecen los Montes de Toledo y Sierra Morena que delimitan las cuencas del Guadiana y Guadalquivir.
También la litología influye sobre la red hidrográfica según la permeabilidad y resistencia a la erosión de las rocas. Así, las silíceas son poco permeables y muy resistentes, favoreciendo la circulación superficial del agua. Las calizas son permeables y solubles en agua con CO2, por lo que es frecuente que esta se filtre creando acuíferos. Las arcillas son muy impermeables y favorecen la escorrentía superficial.        
     El balance hídrico relaciona los recursos y el consumo de agua. Así, la cuenca atlántica andaluza y la del Guadalquivir tienen un potencial demográfico, urbano y económico mayor que el de la Meseta: Son zonas con una fuerte implantación del regadío, presentan un gran desarrollo urbano y en la costa tienen un fuerte desarrollo turístico. Todos ello conlleva consumo de agua y, por tanto, balances hídricos menos positivos.

PRÁCTICA Nº 3
El mapa representa el balance hídrico de las principales cuencas hidrográficas de la Península Ibérica, Baleares y Canarias. (MISMO MAPA QUE PRÁCTICA 2) Analícelo y responda:
a) Exprese el nombre de los ríos marcados con los números 1 al 11
b) Explique las diferencias en cuanto a la extensión y configuración del relieve de las cuencas de las tres vertientes: cantábrica, atlántica y mediterránea.
c) Explique las causas de la variación de los balances hídricos entre las distintas cuencas.

RESPUESTAS:
a) 1:Miño; 2:Nalón; 3:Duero; 4:Tajo; 5:Guadiana; 6:Guadalquivir; 7:Andarax; 8:Segura; 9:Júcar; 10:Ebro; 11:Ter
b) Las diferencias en la extensión de las vertientes y cuencas españolas derivan de las características del relieve peninsular, especialmente: su disposición periférica; el contraste entre las cordilleras de dirección longitudinal y las de sentido submeridiano y, finalmente, la basculación de la Meseta hacia el oeste.
Así, la divisoria de aguas entre la vertiente atlántica y la mediterránea está situada en las cumbres de la Cordillera Ibérica (al este de la Península) y las Béticas (sur-sureste). Esto hace que los ríos atlánticos deban recorrer un largo trayecto, dirigidos por la inclinación de la Meseta hacia el Oeste, hasta llegar a su desembocadura. Esto provoca una gran disimetría entre vertientes a favor de la atlántica.
El diseño paralelo y alargado de E a W de las cuencas del los grandes ríos atlánticos obedece a que ésta es la dirección dominante, tanto de las cadenas que delimitan sus cuencas (Cantábrica, Central, Mtes. de Toledo, Sª Morena e incluso las Béticas), como de la inclinación del bloque de la Meseta.
Por su parte, la situación muy cercana a la costa de la Cordillera Cantábrica, Costero Catalana, zona SE de la Ibérica y Penibética, determinan la existencia de cuencas pequeñas en las vertientes cantábrica y mediterránea, y que sus ríos seancortos, de fuerte pendiente y muy erosivos.
La excepción es la cuenca del Ebro, río largo y de suave pendiente y bien alimentado por los afluentes procedentes de la cordillera Ibérica y Pirineos.
Las cuencas atlánticas son las más grandes, si bien la litología y sus características geomorfológicas, introducen diferencias en sus paisajes hidrográficos (Arribes del Duero, desaparición de las aguas superficiales en el curso alto del Guadiana al atravesar zonas calizas, terrazas del Guadalquivir en zona de campiñas, marismas del Tinto y el Odiel…).
c) El clima es el factor más influyente a la hora de explicar la variación de los balances hídricos entre las distintas cuencas. Las aguas que transportan los ríos proceden de la escorrentía, por ello existe una relación directa entre el total de precipitaciones que registra un clima y el caudal de sus ríos. Pero no olvidemos que una parte de estas aguas vuelven a la atmósfera por la evapotranspiración, favorecida por las altas temperaturas, el viento, etc.
Como tanto las precipitaciones como la evapotranspiración se reparten muy desigualmente por el territorio, ello se traduce en balances hídricos muy variables: Positivos en las cuencas al norte del Tajo; con excedentes moderados en las cuencas del Guadiana y Guadalquivir, y con déficits muy acusados en las del litoral mediterráneo.
No hay que despreciar otros factores de índole física como la pendiente, la mayor o menor permeabilidad del suelo o la existencia de vegetación que frena la escorrentía y ralentiza el proceso de incorporación del agua de lluvia a los cauces, atenuando las crecidas violentas, tan frecuentes en los regímenes mediterráneos. Analizando los balances hídricos de las distintas cuencas podemos concluir que:
 Las cuencas de la· vertiente cantábrica presentan un balance hídrico muy positivo por la abundancia de precipitaciones ligadas al clima oceánico, que da a sus ríos una gran regularidad.
 Las cuencas de la· vertiente atlántica presentan ríos caudalosos, aunque su caudal se reduce de norte a sur al ritmo de la disminución de precipitaciones en el mismo sentido. Sin embargo, la cuenca del Tajo presenta mejor balance que la del Duero, debido al carácter más seco pluviométricamente hablando de ésta y a la buena alimentación de los afluentes del Tajo provenientes del Sistema Central.
Las cuencas del Guadiana y Guadalquivir tienen balances positivos, aunque ésta última se acerca al punto de equilibrio por el aumento de la aridez estival, los altos niveles de evapotranspiración y un alto consumo de agua ligado a una población numerosa en el Valle, regadíos, actividades industriales y turísticas….
 Las cuencas de la· vertiente mediterránea presentan todas un balance negativo, excepto la del Ebro, que recibe agua de afluentes bien alimentados que nacen en los Pirineos y Sistema Ibérico. El caudal de los ríos mediterráneos es irregular, con fuertes crecidas en otoño debido a las lluvias torrenciales (gota fría) y acusados estiajes en verano por la ausencia de precipitaciones (aridez). Las Islas Baleares, incluidas en el ámbito mediterráneo presentan también un balance negativo.
 Las islas Canarias· tienen aguas esporádicas y se encauzan a través de los barrancos. Esto se debe a la permeabilidad del terreno y a la escasez de precipitaciones. Su balance es, por tanto negativo.

PRÁCTICA nº4
En el mapa se representan los tipos de regímenes fluviales de España. Analícelo y conteste a las preguntas siguientes:
a) Identifique las unidades de relieve que presentan un régimen de montaña.
b) Explique las razones de la inexistencia de redes fluviales importantes en los dos archipiélagos representados
c) Explique qué factores influyen en la distribución de los diferentes regímenes fluviales en la España peninsular.
a) Cordillera pirenaica, tanto los Pirineos axiales como los prepirineos; Cordillera Ibérica, sobre todo en su zona septentrional (Picos de Urbión) y zonas de Sierra de Albarracín y Cuenca; y cordilleras Béticas, tanto en las Subbéticas (Zona de las sierras de Cazorla, Segura…) como en la Penibética (Sierra Nevada)
b) En Baleares no existen cursos de agua permanente y sus aguas corrientes se encauzan a través de los torrentes que conducen rápidamente las aguas hasta el mar. Además, Baleares posee un clima mediterráneo puro, con precipitaciones escasas y fuerte sequía estival. Pero, además, influye su litología caliza que favorece la infiltración de las aguas superficiales, por lo que las subterráneas son aquí más importantes que aquellas. Además, la presión humana sobre el agua ha hecho de ella un bien escaso regulado y controlado, que dificulta el correr de las aguas.
En Canarias la falta de precipitaciones es aún más acusada y, cuando llueve, la fuerte pendiente de sus cursos de agua acelera su evacuación al mar. Además los materiales volcánicos dominantes son muy permeables y abundan las grietas en el terreno, lo que explica que aquí las aguas sean mayoritariamente subterráneas. A ello añadimos que la topografía de losmalpaíses dificulta la escorrentía y favorece la infiltración y que las temperaturas son elevadas durante todo el año, lo que favorece la evaporación.
Pero esta situación también es producto de la acción humana. Hasta fechas recientes salvo, en las islas más orientales –más áridas-, en todas las islas existían arroyos permanentes, pero las necesidades de captación de agua para consumo humano ha cortado la regularidad de estos arroyos y los abundantes pozos rebajan el nivel de base de los ríos, provocando su desaparición superficial.
c)  Los factores que influyen en la distribución de los diferentes regímenes fluviales son:
El climaInfluye sobre la red hidrográfica a través de las precipitaciones, ya que su volumen determina el caudal de los ríos y del régimen pluviométrico, que determina su mayor o menor regularidad. Por eso los ríos de la España húmeda (clima oceánico) son regulares a lo largo del año y de caudal abundante; los de la España seca (mayoría de los tipos mediterráneos) son irregulares y menos caudalosos y los de la región mediterránea árida del sureste se caracterizan por sus fuertes crecidas (gota fría) y estiajes.
También las temperaturas influyen, ya que las altas temperaturas provocan pérdidas de agua por evaporación, lo que afecta sobre todo a las zonas del interior y sur peninsular durante el verano.
El relieveCondiciona la disposición y organización de la red fluvial a partir de los siguientes hechos:
·        La disposición periférica y muy cercana a la costa de algunas cordilleras hace que los ríos que nacen en sus laderas orientadas al mar sean cortos y de fuerte pendiente.
·        La divisoria de aguas entre las vertientes atlántica y mediterránea está situada en las cumbres de la Cordillera Ibérica y las Béticas. Esto, unido a la inclinación del bloque de la Meseta hacia el Oeste provoca una gran disimetría entre vertientes a favor de la atlántica.
·        La pendiente determina la velocidad de la corriente y la rapidez de las crecidas y, por tanto, la capacidad erosiva de los ríos. A su vez, la pendiente depende de la distancia entre la cabecera y el nivel de base de la desembocadura. Por eso la mayoría de los ríos cantábricos y mediterráneos tienen fuertes pendientes y son muy erosivos. Al contrario, los que atraviesan la Meseta presentan poca pendiente y a veces pueden generar zonas endorréicas.
·        La altitud también influye en el régimen hidrográfico. Con la altitud aumentan las precipitaciones (y por tanto el caudal) y la nieve de las cumbres hace que, con el deshielo, aumente el caudal.
La litologíaInfluye sobre las características de la red hidrográfica según el grado de permeabilidad y resistencia a la erosión de las rocas. Así, las rocas silíceas son poco permeables, favoreciendo la circulación superficial del agua. Las calizas son permeables y solubles en agua carbonatada, por lo que facilitan que el agua se filtre creando freáticos subterráneos. Finalmente, las zonas arcillosas son muy impermeables y se caracterizan por la escorrentía superficial.
La vegetación retiene el agua de las precipitaciones, favoreciendo la infiltración y la humedad del suelo y evitando la erosión. Por el contrario, la falta de vegetación no favorece la filtración y el agua de arroyada erosiona fácilmente un suelo que está más sometido a la evaporación.
La intervención humana. El hombre modifica las características de la red fluvial mediante la construcción de infraestructuras hidráulicas: embalses, presas, encauzamientos, canales…






viernes, 29 de noviembre de 2019

TEMA 5

TEMA 5. LAS REGIONES BIOGEOGRÁFICAS DE ESPAÑA.

1. FACTORES DE LA DIVERSIDAD BIOGEOGRÁFICA DE ESPAÑA.
La Península Ibérica se caracteriza por una extraordinaria diversidad biogeográfica. La riqueza de especies existentes, a la que hay que añadir la propia del archipiélago canario, es consecuencia de su localización y posición como encrucijada y lugar de convergencia de las influencias atlántica y mediterránea, africana y europea. Todo ello, está realzado a su vez por factores como:
·Climáticamente España se reparte entre cuatro dominios climáticos: templado-frío, templado–cálido, frío (climas de montaña) y subtropical, lo que permite una gran diversidad biogeográfica. El clima mediterráneo es el más extendido y un importantísimo factor de diversidad, tanto por los contrastes estacionales como por las gradaciones espaciales, que permiten la aparición de biotopos diversos.
·La configuración de la península, que contrapone el interior y el litoral, lugares donde es importante la influencia oceánica y otros de acusada continentalidad, creando así una diferenciación climática de claras repercusiones en la vegetación y en la fauna.
·El relieve propicia la aparición de numerosos hábitats, pues independientemente de la variedad topográfica (montañas, depresiones, llanuras…), que crea distintas condiciones biogeográficas, el relieve introduce efectos derivados de la altitud y de la orientación (barlovento-sotavento, solana-umbría), que influyen en las temperaturas, en las precipitaciones, en la humedad, la insolación, etc.
·El suelo es la capa superficial de la corteza terrestre. Se compone de elementos en los tres estados: sólidos (partículas minerales procedentes de la erosión de las rocas y la materia orgánica viva o en descomposición); líquidos (agua) y gases (CO2). En su formación y evolución intervienen una serie de factores: como la naturaleza de la roca madre (suelos silíceos, calizos y arcillosos), el clima (temperaturas y precipitaciones influyen en su formación y evolución), la topografía, los seres vivos… Los grandes contrastes litológicos y la diversidad de los suelos repercuten en la distribución geográfica de las comunidades vegetales y animales, al tener que adaptarse éstas a las condiciones del sustrato.
·La acción humana sobre el medio mediante la introducción de especies (reforestación o repoblación forestal), lo que a su vez provoca la degradación de especies y deforestación. Tengamos en cuenta que la mayor parte de España está actualmente desprovista de la vegetación originaria. Por ello, cuando nos referimos a la vegetación debemos distinguir entre la realmente existente (vegetación secundaria) y la vegetación potencial, es decir, aquella que existiría en condiciones naturales sin intervención humana. La diferencia entre una y otra es una huella palpable de la acción humana sobre el medio y tiene notables repercusiones en la fauna.
En consecuencia, la vegetación y la fauna ofrecen una considerable diversidad y, si bien representan en mayor medida a los ecosistemas mediterráneos, también se hallan presentes en nuestras tierras las comunidades de la Europa atlántica. Lo mismo puede decirse de Canarias, cuya privilegiada situación geográfica permite la existencia de un elevado número de endemismos. 
2. CARACTERIZACIÓN GENERAL DE LAS REGIONES BIOGEOGRÁFICAS EN ESPAÑA
En la Tierra existen grandes conjuntos florísticos denominados reinos florales, que se subdividen en regiones. La Península Ibérica forma parte del reino holoártico, que comprende las tierras continentales al norte del trópico de Cáncer y consta de tres regiones florales:
• La región boreoalpina (zonas más elevadas de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica).
• La región eurosiberiana (norte de la Península y algunos sectores del Sistema Central e Ibérico).
• La región mediterránea (resto de la Península).
• Pero, además, en Canarias se encuentra otra región denominada la región macaronésica.
2.1. La región boreoalpina. En la montaña, la vegetación se dispone en pisos con formaciones vegetales distintas en función de la altura y de la orientación. Así se suceden el bosque, los matorrales (a partir de la altura donde el frío impide el crecimiento de los árboles), los prados y las plantas rupícolas adaptadas a vivir en las rocas.
2.2. La región eurosiberiana. Se caracteriza por una vegetación exuberante, como corresponde a un clima de temperaturas suaves y humedad abundante y bien distribuida a lo largo del año. Estas condiciones, unidas a las características del suelo, permiten el desarrollo de un bosque caducifolio que alcanza de 25 a 30 metros de altura y cuya frondosidad reduce considerablemente el acceso de la luz solar hasta el suelo, dificultando el desarrollo de los estratos arbustivo y herbáceo.
2.3. La región mediterránea. El principal rasgo de la vegetación es su carácter perennifolio, que deriva de las exigencias de adaptación al medio que impone el clima. El clima mediterráneo presenta una sequía estival muy acusada a la que se han adaptado las plantas desarrollando mecanismos para reducir la evapotranspiración y alcanzar la humedad del suelo. Por eso, la vegetación mediterránea tiene hojas pequeñas y de color cobre, y una raíz extensa y profunda que se hunde vigorosamente en el sustrato.
2.4. La región macaronésica. Sus principales rasgos son la variedad florística y la elevada proporción de endemismos. Esta diversidad procede de la unión en el archipiélago de las influencias del mundo holoártico y mediterráneo con las africanas, mientras que la insularidad ha fortalecido los caracteres autóctonos.
3. FORMACIONES VEGETALES DE LA ESPAÑA PENINSULAR E INSULAR
La vegetación está formada por especies vegetales, de las que en España hay unas 6.500 autóctonas, muchas de ellas endémicas. Estas especies se asocian en formaciones individualizadas por su tamaño y aspecto. Hay tres tipos básicos: el bosque, el matorral y el prado, que tienen distintas características en cada una de las distintas regiones vegetales que se dan en España.
3.1. Región Eurosiberiana: Se desarrolla en zonas muy húmedas, coincidiendo con la zona de clima atlántico, es decir, una franja estrecha en el norte cantábrico y el noroeste atlántico, aunque también podemos encontrarla en zonas de los Pirineos, Sistema Central y Sistema Ibérico.
El bosque típico es el caducifolio, un bosque cerrado y bien desarrollado, con todos los estratos (arbóreo, arbustivo y herbáceo), donde destacan el  roble y el haya. Además y debido a la introducción y sustitución de especies forestales, encontramos otras especies, como el castaño (Galicia), pino rodeno y sobre todo, el eucalipto, que ocupa grandes extensiones en Galicia y Cordillera cantábrica.
En zonas donde el clima se hace más extremo y con menos  precipitaciones, hace su aparición el llamado dominio submediterráneo, una transición hacia el clima mediterráneo de interior. El bosque  se compone de robles, quejigos, pinos e incluso especies mediterráneas.
La desaparición de robledal y del hayedo en extensas zonas, ha dado lugar a la aparición de diferentes tipos de vegetación: en un primer momento aparece una formación de matorral (landa) a base de acebos, más tarde deretamas y helechos y, por último, de brezos y tojos.
Una formación particular típica de esta zona son los prados naturales a base de gramíneas, que pueden obedecer a la falta de agua suficiente para que se desarrolle el bosque o ser el resultado de su degradación.
      3. 2. Región Mediterránea: Ocupa la zona del clima del mismo nombre, tanto la costera como la de interior, excluyendo las zonas de montaña.
El bosque climax de esta zona es el perennifolio mediterráneo a base de una importante variedad de especies, incluso en zonas del norte  puede aparecer vegetación eurosiberiana.
El encinar es el bosque más representativo y extendido de esta región. Su base es la encina (Quercus ilex) pero posee  un sotobosque muy complejo a base de arbustos como el madroño, durillomadreselva, brezos… y salpicado de otras especies arbóreas: alcornoques, pinos, algarrobos, acebuches.
Por las penillanuras silíceas del interior y zonas aisladas (Gerona, Málaga, Cádiz…) encontramos el alcornocal, de la misma familia que la encina, ocupa zonas más húmedas. Se asocia con la misma encina, el quejigo (Quercus Faginea)o el castaño y posee un sotobosque más pobre  de especies acidófilas.
Debido a la intensa actuación humana, los bosques de encinas y alcornoques quedan a veces reducidos a manchas no muy grandes y dispersas. Además,  en zonas degradadas se ha llevado a cabo repoblaciones forestales con pinares (pinos carrasco, piñonero)  así como con eucaliptares que ocupan una gran extensión en la zona del suroeste (provincia de Huelva).
Cuando desaparece el arbolado por degradación, aparece la Garriga, un matorral donde la especie dominante es la coscoja, que convive con jarasbrezos, romeros, tomillos, etc. Si los suelos son ácidos (zonas silíceas), el matorral es llamado maquia, de estructura más densa y cerrada que el anterior, con especies como el brezo, el madroño, la jara, el lentisco,…
Si la degradación continúa aparece la formación que se conoce erróneamente como estepa, que en las zonas más áridas se compone de tomillo, esparto (o atocha), aulaga…, y en las que hay mayor humedad de jarales y los brezales.
Por último en las zonas más áridas del sureste aparece un tipo de estepa, que se conoce como espinal murciano, matorral bajo y discontinuo a base de tomillo, hisopillo, esparto y gramíneas.
En este dominio merece ser destacada una formación paraclimácica o secundaria conocida como DEHESA, una forma de transformación humana del medio natural, pero al mismo tiempo donde se ha sabido transformarlo de una forma muy inteligente. Se trata de un bosque ahuecado a base de encinas y alcornoques que mantiene el estrato herbáceo y, parcialmente, el arbustivo, y donde se ha compagina una explotación mixta ganadera, forestal y agrícola. Ocupa sobre todo  la zona de las penillanuras.
3.3. Región Macaronésica: Se localiza en las Islas Canarias. La insularidad, localización en un clima subtropical, muy afectado por el Atlántico, y la orografía montañosa, sobre todo en las islas centrales y occidentales, le hace poseer una gran variedad de especies vegetales y endemismos que van desde las propias de una zona desértica (palmeras) hasta las de climas más fríos (pino, sabina). Por ello es necesario estudiar esta vegetación siguiendo el escalonamiento de la vegetación en las montañas, de manera que distinguimos varios pisos:
a) Piso basal, de características claramente subtropicales y áridas. Las especies que aparecen son claramente megatermas y xerófitas (el cardón, la tabaiba, el tamarindo).
b) Piso intermedio, al aparecer más humedad (vientos alisios) y un descenso en las temperaturas aparecen especies arbóreas endémicas: el drago y la palmera.
 c) Piso termocanario, desde los 800 metros aparece el fenómeno  “mar de nubes”, que aporta una elevada humedad, mientras que las temperaturas siguen descendiendo sin llegar a ser frías, por lo que aparece la laurisilva, un bosque frondoso con gran variedad de especies con dominio del laurel. Cuando este bosque desaparece, la formación de matorral que lo sustituye es el fayal-brezal.
d) Piso mesocanario, cuando las condiciones de temperatura se hacen más frías aparece el pino canario con un sotobosque de retamas y jaras.
e) Piso supracanario, la aridez  y las heladas se acentúan y hacen imposible la existencia de árboles. Los matorrales y prados a base de especies endémicas (retama del Teide, violeta del Teide, tajinaste rojo) son los que dominan.
    3.4. Reg. Boreoalpina: Se desarrollan en las zonas más elevadas de las montañas, como en la cordillera Cantábrica y en los Pirineos. El factor altitud y su relación con la temperatura, la exposición al sol o a los vientos, hace que la vegetación se escalone en pisos. Para el estudio de esto se utilizan unas representaciones gráficas  llamadas cliseries.
Dependiendo a qué latitud y zona climática se encuentren las distintas montañas  van a darse varios tipos de escalonamiento, pero siempre siguiendo unas pautas:
*Piso basal: aparecerá la vegetación propia de la zona.
*Piso montano inferior: a medida que se asciende aparecen otras especies más adaptadas a la humedad y que no soportan demasiado frío como es el caso de los robles y las hayas.
*Piso montano superior o subalpino: con especies más resistentes a temperaturas bajas (pinares).
*Piso alpino: ante condiciones extremas el bosque desaparece y le sustituye matorral y prados.
*Piso nival: Las únicas especies que pueden colonizar estas zonas altas son musgos y líquenes.
4. LA INTERVENCIÓN HUMANA Y SUS CONSECUENCIAS GEOGRÁFICAS.
España, tanto en la península como en los archipiélagos, posee una gran diversidad biológica: Es el país europeo con mayor cantidad de especies vegetales, siendo muchas de ellas endémicas.
Sin embargo, los daños que el hombre provoca a la naturaleza producen alteraciones de la biodiversidad: desaparición de especies, peligro de extinción de otras, introducción de  especies invasoras que dañan a las autóctonas… Pero los problemas medioambientales son muchos más, destacando la erosión y degradación del suelo, la contaminación de las aguas o la presión urbanística.
Uno de los más graves es el de la erosión y desertización provocada por la destrucción de cubierta vegetal y la desaparición o degradación de los suelos. Ambos hechos suelen ir unidos, pues la pérdida de suelo provoca la disminución de vida vegetal e influye negativamente en la actividad agraria. El problema afecta a 2/3 del territorio español, y gran parte de las zonas costeras mediterráneas, las Islas Canarias, amplias zonas de Andalucía oriental y central y puntos de la Meseta y el valle del Ebro, están sufriendo problemas de desertización y degradación del suelo por las siguientes razones:
·         Malas prácticas agrícolas: Deforestación, roturaciones de suelos frágiles, erosión por laboreo intensivo, mal uso de abonos, fertilizantes, pesticidas y productos fitosanitarios, daños sobre las zonas húmedas…
·         Quema de rastrojos, que protegen el suelo de la precipitación erosiva, facilitan la infiltración del agua, y reducen la evaporación. Su eliminación favorece, por tanto, la erosión.
·         Sobrepastoreo. Cuando las plantas se exponen al pastoreo excesivo, sin dar tiempo a su recuperación.
·         Incendios forestales. Provocan pérdidas de bosques, agresión a la fauna. Las cifras son alarmantes, pues la mitad de los incendios son intencionados o provocados por negligencias.
·         Eliminación de la vegetación autóctona por la introducción de especies nuevas que alteran la cadena biológica y producen trastornos en los ecosistemas.
·         Daños sobre el litoral, sometido a un desarrollo urbano agresivo, especulativo y carente de ordenación.
La degradación del suelo causa la desertificaciónprogresiva adquisición de la categoría de desierto de un territorio debido a la acción humana, por ejemplo, eliminación de la vegetación natural. Así, la  deforestación producida por las talas abusivas y los incendios forestales, son en España la principal causa de desertificación. Se intenta combatir con la repoblación forestal pero no siempre se ha hecho con buenos criterios (a veces priman los intereses económicos, que llevaron a la extensión de pinos y eucaliptos) y, aunque logra frenar la desertificación lo hace a menudo a costa de la pérdida de biodiversidad.
En general, en España se ha generalizado la preocupación por la conservación medioambiental. Esta tiene su antecedente en la Ley de Parques Nacionales de 1916. En 1975 se promulga la Ley de Espacios Naturales Protegidos, que crea, entre otras figuras de protección, la red de Parques Nacionales y Naturales.  Actualmente está en vigor la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2007.